Aún estaba asimilando todo lo que había pasado. Chris..un..un..tigre? A pesar de tener eso en mente sonreí a Jared. -Supongo - contesté mordiéndome el labio. Me obligé a mi misma a sacar todo aquello de mi cabeza.Estaba a solas con Jared!! -En absoluto - dije contestando a su pregunta y me acerqué aun más a el. - No lo sé, tengo la sensación como si te conociera de toda la vida, me transmites confianza -admití.
Le sonreí esta vez mas tranquilo. -Eso es porque en el fondo sabes que jamás podría hacerte daño.- le acaricié un mechón de pelo y volví al sitio donde antes me había sentado, esperando que se acercara también.
Me senté a su lado y puse mi mano sobre la suya. - Estoy segura de que sí - le di un beso en la mejilla - aunque yo..no sé, siento como si te hubiera fallado. Reí. - Que estúpido eh? Guiarse por intuición. Casi no te conozco, pero eso es lo que siento - admití. No sé porqué pero confiaba plenamente en él y verdaderamente podia expresarle lo que sentía.
En serio?- miré su mano cuando la puso encima de la mía. -Fallarme? Tú?- reí entre dientes y entrelacé nuestros dedos. -Sea lo que sea que pasara...ya no importa.- me encogí de hombros y miré el agua del río. Todavía no la había dado tiempo a contestar cuando ya la había metido dentro conmigo. -Antes estabamos aquí.- me excusé, riendo.
No sabía exactamente como, pero Jared me sacaba una sonrisa fuera como fuera. Agarré fuertemente su mano y dejé que me guiara hasta el agua y alcé una ceja mientras me lo miraba de arriba a abajo. Me estremecí, me habia metido de golpe en el agua y estaba fría. -Tienes razón - dije acercándome - éstabamos aquí, pero no así..Alcé los brazos para quitarme la camiseta y luego coloqué las manos en la camiseta de él para quitársela. Una vez lo hice las deje flotar sobre el agua. - Ahora sí - comenté - exactamente como antes.
-Ay, perdón.- dije, haciendo una mueca al ver que se estremecía de frío. Luego se quitó la camiseta y me la quitó a mi también. Carraspeé para aclararme la garganta y que mi voz no sonara tan feliz como pretendía sonar -Bueno...mucho frío no tienes, entonces.- reí, medio atontado. La miré una vez mas a los ojos (con dificultad ) y la agarré del cuello para atraerla hacia mi y poder besarla como llevaba rato queriendo. No me quedó tiempo para pensar en nada mas.
Reí. -Bueno..digamos que tú me das calor - dije para que no sonara con demasiada connotación sexual y le devolví un apasionado y dulce beso. Puse mi mano encima de la suya y la hize bajar por mi cuerpo, hasta llegar a mis pechos. Después solté mi mano de la suya y lentamente fui acariciándole el rostro hasta llegar yo tambien a su pecho. Quería ir con cuidado, no quería hacerle ningun tipo de daño, aunque no sabái exactamente a que tipo de daño me refería.
La miré de nuevo a los ojos mientras ella me acariciaba. Tube que esforzarme para disimular mi respiración frenética. Me sentía demasiado nervioso, como si nunca hubiera estado en esa situación, y a la vez la deseaba con todas mis fuerzas. Me volví a inclinar para seguir besándola mientras llevaba mi mano a su espalda donde estaba el broche del sujetador.
No podía parar de besarle. Éra como una adicción. Besaba tan bien...Dejé que me desabrochara el sujetador y yo hize lo propio con su pantalón. Lo arrastré fuera del agua, porque empezaba a hacer frío y besándolo hize que se tumbara en el barro mojado. Empezabamos a revolcarnos y acabamos llenos de barro. Reí. Menudos estabamos hechos. - Esto está mal - le dije a Jared - por ahí se están matando.. - apunté - aunque en realidad..está demasiado bien...tú eres demasiaod irresistible - le acaricié y le dejé la cara llena de barro.
Reí a carcajadas y conseguí ponerme encima suyo. Fui bajando hasta su barbilla, su cuello. Se estremeció y eso me alteró aun mas. La manché tambien de barro con las manos sin dejar de besarle. Cuando me separé, pude ver en el barro un perfecto charco que lo manchaba todo de rojo. Clau había dejado de moverse. Abrí los ojos como platos y me llevé la lengua a los dientes, donde pude sentir mis dos nuevos colmillos, afilados como cuchillas. No podía ser cierto. La miré a la cara, muerto de pánico. Igual que ella. Me sentí peor que nunca en mi vida. Qué se suponía que tenía que hacer? -Claudia...lo...siento. Estás bien?- Mierda, como iva a estar bien? La llevé de nuevo hasta el agua y traté de detener la sangre que salía de su cuello, la misma que ahora me empapaba los labios. -No. No. Yo no he podido...- ese no era yo! Jamás habría sido capaz de hacerle eso a ella. Era un imbécil, joder. -No va a pasarte nada, te lo juro. Lo siento.
Abrí los ojos como platos cuando sentí algo más que su lengua en mi cuello. Era como..un pinchazo..y..me dolía. Ya no podía moverme. Le miré horrorizada.. - Ja..jared - intenté articular - que me has hecho..? - logré decir al fin. No lograba decir nada más. Veía como mi sangre iba derramándose poco a poco y yo no podía hacerle nada. No podía moverme. Empezé a llorar.No entendía nada delo que había pasado, pero cada vez me estaba mareando más. Tenía la sensacion de que me desmayaría en cualquier momento. - Ayúdame - fue lo ultimo que logré decir.
Me encogí al ver la mordedura cuando conseguí limpiar la sangre de su cuello con el agua. No había sido un roce, no. La había mordido y no había sido consciente de ello. Era un monstruo. Le había dicho minutos antes que jamás sería capaz de hacerle daño, y ahora... -No te pongas nerviosa.- Ya lo estaba yo por ella. -No te muevas. Lo siento, joder...- pegué mis labios en su herida y despues la lamí. Una parte de mí se sentía como un niño lamiendo una piruleta de su sabor favorito. Pero no era yo. Al fin, dejó de sangrar, y la llevé hasta la orilla, tumbandola boca arriba. -Tienes todo el derecho a odiarme, a temerme, a no acercarte mas a mi...lo comprenderé. No voy a perdonarmelo nunca.- gruñí la última frase, agarrando con odio un matojo de hierbas. Cuando volví a abrir la mano, vi que las había hecho papilla. Era un maldito monstruo y no sabía controlarme. Ni siquiera podía llorar, aunque lo habría hecho. -Te quiero.- murmuré mientras la miraba cerrar los ojos. No iva a desmayarse, pero tenía que descansar. Mucho. Y yo iva a quedarme con ella hasta que se recuperara.
Era incapaz de decir nada, de reprocharle nada, ni siquiera era capaz de odiarle, por hacerme eso que ni siquiera sabía que era. Tampoco podía moverme y aunque él me dijera que no debía estarlo, yo estaba de los nervios y no paraba de llorar. Escuché su última frase y cerré los ojos. Aquello me sonó a despedida
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada